En primer lugar, agradecer el trabajo en forma de colaboración de los amigos Hitzeko y Gorki, los cuales con su envidiable forma de redactar, nos sumergen en entradas verdaderamente apasionantes. Es todo un placer poder editar un blog con ustedes.
Ya en segundo lugar, pues aportaré mi pequeño grano de arena que como viene siendo habitual, trata de acercar un poco la historia de este deporte a los mas noveles o, para los más nostálgicos, recordar viejos tiempos.
Recuerdo el primer reproductor de video VHS (y el único hasta la llegada del DVD) que tuvimos en casa, un Hitachi negro que, si llegara a hablar, me preguntaría sin duda que por qué veía una y otra vez la misma cinta cuando yo contaba con algo mas de la decena de años. En la carátula, aparecía la silueta de un jugador de fútbol vestido con los colores nacionales, y su título, “20 años de mundiales de fútbol”. Creo que fue su continuo visionado el que me convirtió en el amante que soy hoy en dia de este deporte. GRACIAS, quién quiera que la haya producido.
Por la pantalla aparecían figuras como Pelé, en aquel Brasil del 70 que, junto con el Real Madrid de las 5 copas de Europa consecutivas, ha sido el mejor equipo de la historia. Los comienzos de Maradona en España 82, de donde salió pateado tanto por brasileños como por el italiano Gentile. La sufrida victoria de la Italia de Rossi en el Bernabéu ante Alemania en la final del mismo mundial 82, o el genio holándes de Johan Cruyff que se destapó en Alemania 74. Pero a mi me llamaba más la atención un pequeño melenudo que pese a sus impresionantes actuaciones, daba la impresión que estaba relegado a un segundo plano.
Su apodo, El Torpedo (Der bomber), y su nombre, Gerd Muller. En una Alemania campeona en el Mundial de 1974 en su propio país, los cronista y aficionados estaban enamorados del Kaiser, uno de los mejores centrales de la historia, Franz Beckenbauer, pero mis ojos sólo veian a un jugador; ese menudo delantero con el 13 a la espalda y melena hippie al aire. Su típica celebración que consistía en saltar y estirar los brazos y las piernas al máximo mientras corría, la repetía en mi casa en innumerables ocasiones. ¿ Que por qué tanta adoración hacia el alemán?

Nacido en el año q finalizó la Segunda Guerra Mundial, que destruyó prácticamente su país, 1945, el modesto TSV 1861 fue su club de origen. En el año 1964 fue traspasado al Bayern Munich, en cuyo club permaneció hasta la temporada 1978-79, durante las cuales obtuvo la Bota de Oro al máximo goleador europeo en 1970 y 1972, fue máximo goleador del Mundial de México 1970 y de la Eurocopa de naciones en 1972, y el Balón de Oro al mejor jugador europeo en1970. Sus impresionantes números personales se cierran con 7 pichihis de la Bundesliga y 4 en la Liga de Campeones. Tras su exitoso paso por el conjunto muniqués, el gran Gerd emigró a los Estados Unidos, más en concreto a Fort Lauderdale Strikers, club creado en 1977, para tratar de ganar adeptos al “soccer” en EEUU. Después de tres temporadas, llegaría su retirada.
Paradójicamente, Gerd Muller fue el máximo goleador en la edición de la Copa del Mundo en la que su selección no se alzaría con el título, en México 70, mientras que en la edición disputada en su país en 1974, y tras anotar “únicamente” 4 goles, pudo levantar la Copa del Mundo tras derrotar en el Olimpico de Munich a la Holanda de Cruyff. Hasta la irrupción de Ronaldo, Muller fue el máximo goleador de la historia de las fases finales de la Copa del Mundo con 14 goles, pero el brasileño superó al alemán durante la disputa del Mundial de 2006 en Alemania, dejando la cifra en 15 tantos.

Una última cifra que refleja el potencial del alemán: anotó la friolera de 650 goles en 731 partidos disputados, lo que produce un promedio de 0,89 goles por partido, casi un tanto por encuentro jugado…¿Entieden ahora mi fijación y admiración por el pequeño delantero?